¿QUE NOS ESTAMOS COMIENDO?
Por: Tomás Eduardo Yoshua Márquez Ruiz.
Debido a la vida ajetreada que la mayoría llevamos, en muy pocas ocasiones nos tomamos a la tarea de averiguar, investigar o si quiera leer el etiquetado de aquello que ingerimos con normalidad, ya sea desde una sopa instantánea hasta un kilo de arroz o de carne cruda. Tratando de este ritmo acelerado de vida, a causa de esto, en muchas ocasiones no nos da el tiempo para hacer ejercicio y mucho menos para ir a un gimnasio, motivo por el que muchas personas (incluyéndome) llegamos a consumir productos conocidos “bajos en grasa” o “light” pero ¿realmente sabemos que estamos consumiendo?.
En los últimos años, muchos productos han adquirido su versión light que promete ser más saludable que su versión normal, es decir, prometen ser mas bajas en calorías, en azucares o en grasas. Sin embargo, muchos estudios han determinado que estos productos no son más saludables que sus versiones normales, al contrario, podrían ser incluso mas perjudiciales para la salud.
En cuanto a ser más perjudiciales para la salud, se ha
demostrado que este tipo de productos podría conllevar a otros riesgos para la
salud en vez de ayudar a adelgazar o a ser más sano. Algunas investigaciones
han arrojado que algunos productos contienen sustancias (edulcorantes
artificiales) que pueden aumentar los antojos o apetitos en las personas,
haciendo que estas consuman más alimentos, que, según investigaciones, se ha
descubierto que las personas que consumen este tipo de productos tienen mayor
obesidad abdominal. En cuanto a las bebidas gaseosas light, se ha encontrado
una asociación con el síndrome metabólico, demencia y mayor riesgo de diabetes.
Entre los problemas que presenta el consumir este tipo de
bebidas, sobresale la falsa publicidad que se les hace a estos productos, al hacer creer a la gente que los va a hacer más saludables o que les ayudará con la
dieta, entonces la respuesta de ellos es sentir “el permiso” para consumir más,
y en ocasiones esto lleva a que consuman más de lo que consumirían en la
versión normal de los productos. Y el problema que existe con ello es que,
probablemente estos productos si tengan menos calorías o grasas, sin embargo,
para que puedan tener sabores agradables y duren el tiempo suficiente, entre
otros, terminan siendo productos ultra procesados y deberían consumirse solo
ocasionalmente, no más que sus versiones normales. En algunos otros productos,
lo que sucede es que, al sustituir los ingredientes por otros, terminan siendo
más dañinos, es el caso de los productos que no contienen gluten, además de
estar muy procesados, muchos tienen grasa extra que, en comparación con el
gluten, es más dañina.
Como mencione con anterioridad, la solución esta en
principalmente no creer en los etiquetados frontales con este tipo de
publicidad, aunque llevemos mucha prisa en el supermercado para salir pronto o
sea lo primero más fácil de conseguir entre comprar y consumir, es importante
leer la etiqueta de nutrientes que contiene en la parte posterior,
probablemente solo sea a causa de la propaganda de estos productos que nos hace
creer que realmente son la opción más sencilla y que se adapta mejor a nuestras
necesidades. Ahora que, si te gusta mucho realmente consumir estos productos, puedes
disminuir su consumo como si fuera su versión normal, que como vimos, bien
podría ser lo mismo. Por último, es importante tomarnos el tiempo de vez en
cuando, para investigar lo que estamos consumiendo, podría traer más beneficios
tomarnos cinco minutos para investigar que seguir consumiendo ciegamente
productos que nos causan daños que podrían quitarnos más de cinco minutos en
solucionar o que no podamos solucionar.
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